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NAVIDAD PERUANA…
Por: Pluma y Data
José Luis García Pastor
Montreal, Canada
plumay_data@hotmail.com
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La navidad es una
fecha cargada de tradiciones, que vienen desde
la época del nacimiento de Jesús en Belén.
Conforme han pasado los años, las creencias y
costumbres se han extendido por el mundo; cada
pueblo ha aportado lo suyo para hacer de esta
fecha, un símbolo de paz y amor entre los
hombres.En
el Perú, como no podía ser la acepción de la
regla, también existen tradiciones y costumbres.
Unas perdidas en el tiempo y otras adquiridas a
lo largo de la historia. |
El Perú es un pueblo
católico por excelencia, algo que debe exclusivamente a
la conquista española.
Para muchos quizás la
navidad es como es y siempre fue así, pero sucede que:
tenemos un historial poco conocido o en muchos casos; lo
tenemos guardado en el baúl del olvido.
Hoy quiero hacer un
pequeño viaje, por los rincones del pasado y por las
grietas del tiempo, por donde se filtran las luces de lo
que un día fueron las navidades, que no conocimos y las
tradiciones que no vivimos.
Comenzaremos por decir
que:
En tiempos coloniales, la
celebraciones por navidad, estaban centradas mas en el
aspecto religioso que el pagano, por lo que primaban los
eventos de orden clerical, antes que el mortal.
La mas importante de las
ceremonias, era la misa de gallo que se celebraba a las
doce de la noche, según una tradición que viene desde
Jerusalén. El nombre de; MISA DE GALLO, corresponde dos
tradiciones muy marcadas dentro del catolicismo. Se dice
que cuando nació Jesús, en lo alto de la cueva se
encontraba un gallo que canto, como comunicando al mundo
entero el nacimiento del hijo de Dios y la otra leyenda,
cuenta que: el sacerdote que oficiaba la misa de
advenimiento a la media noche, lo hacia en la iglesia de
nombre; Petrun in gallocantun, que se encuentra en la
ciudad de Jerusalén. Nombre en latín, que en español
quiere decir Pedro del Canto del Gallo, que a su vez
simboliza la parábola bíblica en la cual Jesús dice a
sus apóstoles que: Pedro lo traicionara cuando el gallo
cante tres veces. Como podemos apreciar; el animalito
tiene mucha connotación dentro del mundo católico.
La misa de gallo, como era
tradición, se celebraba a las doce de la noche, por lo
que todos los feligreses, debían encontrarse en ayuno,
para poder recibir el sacramento de la comunión. Esta
tradición, luego con el pasar del tiempo, se traslado al
horario de las diez de la noche. Para permitir a la
feligresía, disfrutar de la cena; a media noche después
de la misa.
La cena navideña,
representa a la unión de la familia, que se reúne al
entorno de una mesa para festejar la llegada del hijo
del redentor. Viene ha ser algo así como: la
representación simbólica de la Sagrada Familia.
Las cenas navideñas, en
aquellas épocas no contaban con la presencia de: su
majestad el pavo, ni el champagne, y mucho menos la
chelita y todas aquellas cosas que hoy en día conocemos.
Las cenas consistían en cordero o cerdo, como platos
principales, frutas secas y un vino de la casa para
asentar los alimentos y no para rendir homenaje al Dios
Baco.
Cabe destacar que, luego
de la misa de gallo se celebraban otras dos misas. Una a
las seis de la mañana y la otra al medio día del 25,
cosa que nos indica que nuestros ancestros, pasaban la
navidad de oración en oración. Actualmente este ritual
continúa siendo parte de la tradición católica en el
mundo, pero únicamente para los practicantes mas
recalcitrantes.
Esta costumbre, acompaño a
los peruanos de antaño hasta comienzos del 1900, que la
época cuando comienzan a llegar nuevas modas, de la
vieja Europa. Recordemos y trasladémonos un poquito en
el tiempo: Lima en aquel entones solo era, una villa
pequeña y no la gran ciudad que hoy conocemos. Y, antes
de 1857, no existía la electricidad, por lo que se solía
alumbrar las calles con mecheros y antorchas. Todo muy
lejos de la efervescencia y luminosidad de estos
tiempos.
La distracción o interés
de aquella época estaba centrada en los pesebres, que
se podían apreciar en las iglesias mas renombradas, como
por ejemplo: San Francisco, La Merced, San Pedro y en
las casas de algunas familias pudientes. Todos entraban
en competencia cada año y era la preocupación el hacerlo
cada vez mejor. Esto en cuanto a la pomposidad tamaño.
En los hogares de toda
condición social, no podía faltar también un pesebre,
porque este; era el símbolo y la imagen que representaba
el motivo de la festividad.
El pesebre, se constituía
como un ritual, que año a año iba implementándose y
mejorándose. Cabe destacar que, la participación de los
niños en este menester, tenia una connotación muy
especial, porque eran ellos los encargados de ayudar a
sus padres en la elaboración del nacimiento. Comenzando
por la siembra de granos de trigo, que al cabo de 10
días germinaban y luego se colocaban como parte de la
decoración, pero el trigo también tiene un significado;
el representa el alimento principal y mas cotizado en
los tiempos de Jesús, pues con el se elaboraba el pan,
alimento imprescindible, tanto para pobres como para
ricos. El trigo representaba la abundancia y el pan para
la familia.
La representación del
nacimiento de Jesús, hacia que las familias tuvieran un
concepto mas claro y real del verdadero significado de
la misma; la unión y el amor entre sus miembros,
haciéndola mas sólida y perdurable que lo que es ahora.
Lamentablemente, con el mercantilismo este concepto ha
ido desapareciendo y ahora pensamos mas en el regalo,
que en prodigarnos un sentimiento puro. Cada pesebre,
era motivo de atracción y acercamiento entre la familia
que no compartía el mismo techo, porque con el motivo de
apreciar el pesebre o nacimiento del pariente, nos
obligábamos a una visita y ha compartir un momento con
aquellos que son parte de nosotros.
Otro de los rituales,
consistía en colocar al niño Jesús, luego de la misa de
gallo, acto al que no asistían los pequeños, por estar
en brazos de Morfeo, pero a la mañana siguiente acudían
con prisa para ver al niño que había nacido y ya estaba
en su lugar, luego a partir de ahí, cada noche antes de
acostarse, los niños se acercaban al nacimiento en
compañía de sus padres y encendían tres velas para
rezarle y pedirle los deseos que mas anhelaban.
El pesebre. Nace en la
ciudad de Greccio en Italia y según cuenta la historia;
Fue San Francisco de Asís, quien lo creo y desde
entonces fue difundido en el mundo entero.
Para los pobladores de
nuestra serranía, el pesebre, propiamente dicho, fue
expresado por medio de los famosos retablos, que a su
vez es un arte traído de España y adaptado a nuestra
realidad y costumbres. No hay que olvidar que: si,
Florencia es la cuna del arte en el mundo; guardando
las distancias claro esta, Ayacucho lo es en el Perú.
Digamos que los retablos a pesar de ser un arte europeo,
se han adaptado a nuestra realidad y hoy forman parte de
la creatividad y talento de nuestra gente.
A partir de los años 1920,
, las costumbres comienzan a cambiar, con la llegada de
los inmigrantes Italianos, Frances y europeos en
general, quienes huyendo de los horrores de la primera
guerra mundial, llegan en busca de un nuevo amanecer y
encuentran un Perú en pleno auge y con mil
oportunidades, sin dejar de mencionar la hospitalidad,
que los hace sentir mejor que en su propia tierra.
Son estos inmigrantes
quienes aportan sus costumbres navideñas y convierten al
Perú en un verdadero centro de festividad en el día del
natalicio de Jesús.
El panteón, su majestad el
pavo, el champagne, el arbolito, los regalos y toda la
parafernalia necesaria para el disfrute y la alegría
comienzan a tomar cuerpo, sin desvirtuar el sentido de
la familia que es el centro de esta festividad. Aquí
comienza la fiesta, con el aporte indiscutible de los
chinos, que se ponen a tono en el asunto y empiezan a
introducir los cuetecillos y cohetones, como parte de la
tradición. Hoy hemos llegado a la rata blanca y cada vez
el estruendo es mayor; ojala nunca lleguemos a la bomba
atómica, porque al paso que vamos; no seria de extrañar.
Pero todo este festejar, comienza en las clases mas
adineradas y luego se va extendiendo y generalizando,
hasta llegar ha ser parte irrenunciable en toda clase
social.
La navidad en el Perú, es
alegría, fiesta y un momento para tirar las penas al
aire. Lamentablemente, hemos llegado a un punto de
indiferencia y mercantilismo, en donde solo prevalece lo
efímero y trivial, el momento, el pasar el rato y llenar
el vacío que los problemas cotidianos nos dejan en el
día a día, olvidándonos de que; la navidad es una fiesta
totalmente familiar, en donde solo hay cabida para los
seres mas queridos. Es el momento para acercarnos a lo
único que verdaderamente tenemos; nuestra familia que es
la razón y la esencia de la existencia de la humanidad.
Sin la familia, estaremos cada vez mas lejos de
construir ese mundo de paz y amor que muchos deseamos.
Aquellos que han perdido sus familias y que se
encuentran lejos de los suyos, son los que mejor pueden
comprender el valor de la familia.
Mi deseo en esta navidad,
es que: nos despojemos de ese egoísmo, que a veces nos
consume y nos hace menos humanos, el que hagamos una
reflexión sobre lo que estamos haciendo de nuestra vida
y el mundo que estamos dejando a nuestros hijos.
Antes de brindar y de
disfrutar y salir sin rumbo en busca de diversión;
regalémosle a nuestra familia, la dicha de pasar la
noche buena en casa y dejemos la frivolidad para la
noche de año nuevo. No importa la creencia religiosa que
se tenga; la navidad es un símbolo de unión familiar y
representa el deseo de vivir en armonía con los
nuestros y prodigar lo mismo hacia nuestro prójimo.
A las personas que han
tenido la gentileza de leer mis artículos: les deseo lo
mejor de lo mejor para sus familias y que nunca olviden,
el verdadero sentido de la navidad.
Por mi parte, deseo que
todos nos hagamos un regalo maravilloso y se lo hagamos
a nuestra querida patria, que tiene una herida muy
dolorosa y que son esos niños, que no tienen navidad ni
la conocen, que no saben lo que es un paneton, un pavo,
y mucho menos un regalo. Por ellos tenemos que hacernos
la firme promesa de poner todo lo que este en nosotros,
para ayudarlos este año que viene. No pretendamos pensar
que obra y deber exclusivo del estado, no, no, todos
somos peruanos y todos estamos en la obligación moral de
ayudarnos unos a otros. El sentido de la navidad es:
amor, paz, unión familiar, desprendimiento, bondad,
generosidad. Dejemos de comprar regalos a diestra y
siniestra y seguir siendo parte de una sociedad de
consumo, responsable de la pobreza, hambre y desolación
de 10 millones de niños que mueren anualmente en el
mundo. Un poco de amor y solidaridad con esos pequeños
seres, que no tienen futuro o que quizás terminen en una
cárcel cuando sean adultos, por culpa de nuestra
indiferencia.
Perdonen amigos lectores,
por terminar un artículo navideño, con una dosis de
dureza, pero no podemos ser indiferentes al dolor ajeno.
Feliz navidad a todos y
próximamente estaré hablando sobre la pascua de reyes.
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