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Los gallinazos de Lima
Por:
Darío Mejía
Melbourne, Australia
La ciudad de Lima, llamada en un tiempo Ciudad Jardín,
fue conocida también como la "Ciudad de los gallinazos"
y es que hasta el siglo XIX la ciudad capital estaba
inundada de esas aves que era común verlas por las
calles de Lima.
Antiguamente, la ciudad de Lima no tenía un sistema de
drenaje como lo tiene actualmente por lo que las
acequias cumplían dicho servicio acumulándose los
deperdicios en su recorrido, que fueron el manjar de los
gallinazos, llenándose de esa manera la ciudad con esas
aves que se alimentan de la basura.
Según Manuel Atanasio Fuentes, en 1858 Lima tenía 196
acequias en las calles. Unos años después empezarían a
canalizarse para desaparecer al inicio del siglo XX.
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Las acequias dieron origen al
nombre de algunas calles en la Lima antigua,
como la Calle Acequia Alta, actual quinta cuadra
del Jr. Cailloma. En el Rímac también existía
una calle del mismo nombre, Calle Acequia Alta,
que viene a ser la primera cuadra de la actual
Av. Francisco Pizarro. |

Av. Francisco
Pizarro |
La
Calle Acequia de Islas, actual séptima cuadra del Jr.
Huánuco en los Barrios Altos, tuvo como vecino al gran
poeta César Vallejo. La Calle Sequión, llamada también
Calle del Acequión, era una calle extensa que comprende
a las actuales seis cuadras de la Calle Huari en los
Barrios Altos; allí nació Pablo Casas y allí Felipe
Pinglo solía visitar a José Carlos Mariátegui.
La Calle del Desaguadero, actual cuarta cuadra del Jr.
Tayacaja, también debe su nombre a las acequias ya que
allí desaguaba en parte la acequia que pasaba frente a
la Iglesia de Monserrate. En dicha calle queda el famoso
Callejón de las Siete Puñaladas.
Los gallinazos también dieron origen a nombre de calles.
La Calle de Gallinazos, actual tercera cuadra del Jr.
Puno, se llamó en sus inicios Calle de Azaña, nombre que
tomó de la familia Azaña que vivió en dicha calle desde
el siglo XVI. Deben haber merodeado muchos gallinazos
por dicha calle para que el pueblo la relacionara con
las aves aquellas.
La Calle de Gallinacitos, actual tercera cuadra de la
Calle Lino Cornejo (paralela a la tercera cuadra del Jr.
Pachitea), también obtuvo su nombre por el ave negra ya
que dicha calle daba al antiguo Noviciado de la Compañía
de Jesús donde, en su campanario, solían instalarse
muchos gallinazos para observar mejor la ciudad, y su
comida, desde la parte alta.
El gallinazo existió en el Perú desde tiempos antiguos y
como se alimenta de los desperdicios es que vio su
alimento servido en las acequias. Una característica de
estos animales es que viven en grupos ayudándose
mutuamente, por lo que si llegan a encontrar alimento
abundante vuelan a buscar a otros de su especie para
comunicarles sobre la buena nueva.
Como algo curioso, a veces solía verse a una de estas
aves siguiendo a alguien por las calles de Lima. Ello,
muchas veces, asustaba a las personas, pero no se
trataba que el gallinazo seguía a la persona para
tenerla como bocado del almuerzo, o cena, sino que estas
aves pueden llegar a encariñarse con las personas.
En cierta forma, los gallinazos mantenían limpia la
ciudad, por ello hasta estaba prohibido dar muerte a
estas aves. Como su trabajo de limpieza lo hacían
gratuitamente, estaban protegidos. Algo
similar ocurrió en otras ciudades del continente.
El gallinazo ha formado parte de Lima por tantos años
que muchos cronistas se han ocupado de él. El Inca
Garcilazo de la Vega, Juan de Arona, Abraham Valdelomar
y muchos más se han ocupado de dichas aves. Sebastián
Salazar Bondy también escribió sobre el ave aquella
en "El señor gallinazo vuelve a Lima", donde relata la
historia de un ave que regresa a Lima y junto a un niño
recorren toda la ciudad.
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La creatividad e ingenio de los
limeños relacionó el nombre de gallinazo para
identificar, o apodar, a ciertas personas.
Pancho Fierro, en 1870, retrató a un personaje
muy popular en la Lima
del siglo XIX y a quien se le conocía
como "Pichón de gallinazo". Existe un aforismo
muy conocido que dice: "Gallinazo no canta en
puna"... ello se debe a que el gallinazo, a
pesar de encontrarse en todo el continente
americano, no habita en zonas altas. |
Actualmente, ya no se ve tanto gallinazo por la ciudad
como se veía antiguamente. Lima todavía conserva esa ave
que la llegó a identificar con ella, abundando
mayormente en los basurales.
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